La principal diferencia entre el Ben Hur del 2016 y la de 1959 es un cambio de paradigma; nos olvidamos de la venganza del Ben Hur de Charlton Heston por un Ben Hur que aprende a perdonar. Y no es escencialmente una idea mala, el conflicto que detecto es que hace aunque se nos esté relatando la historia que ya conocemos hasta el cansancio, se renueve de tal manera que haga replantearnos el concepto que tenemos de los personajes.

La crítica y el público estadounidense ha sido muy duro con esta cinta; no así el público mexicano que la valora con afecto y cariño, es una de esas películas que tenemos que ver para tener un punto de vista, positivo o negativo, pero no indiferente. La dirección del cineasta ruso, Timur Bekmambetov, está muy cargado a los efectos y a los valores estéticos, haciendo que parte de la culpa del debacle en taquilla sea la poca indentificación que los personajes principales ejercen sobre el público; mientras los que gozamos la versión del 1959 recordaremos por siempre a Charlton Heston y a Stephen Boyd (Ben-Hur y Mesala) no encontramos esa misma fiereza en Jack Huston y Toby Kebbell. 

Por otro lado, el guión, por narrar una historia que no rebasara las dos horas, termina por mostrarse parchada y abrupta. Evidentemente, la versión anterior abunda en detalles, que en esta cinta, nos queda a deber. El renovar este clásico a las nuevas generaciones no es sinónimo de hacer superficial el personaje, como pareciera verse en pantalla. El mayor defecto de la película es que no se toma el tiempo necesario para que podamos entender las actitudes de los personajes, con algunos cambios que resultan un poco repentinos.

El peldaño de lo técnico es irreprochable, la secuencia de la carrera de caballos es trepidante y vale el precio del boleto; completamente efectiva, el ojo de Bekmambetov se apoya de las nuevas tecnologías como las cámaras Go Pro para adentrarte en la acción. Pero, como mencionaba con anterioridad, el guión malo también demerita la edición de la misma cinta. Si bien la película puede resultar entretenida, nunca consigue ser un filme sólido y está filmada de una manera totalmente desapasionada, y termina siendo más un simple blockbuster de verano, tan efímero y olvidable como el resto de la filmografía de su director.

 

*Maestro en Arte Cinematográfico

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