Amables lectores, les saludo con el gusto de siempre. El 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, lamentablemente no le hemos dado la dimensión correcta, pues es necesario precisar, que no es motivo de celebración, más bien, es un motivo para mostrar a las mujeres nuestro respeto, reconocimiento y apoyo en contra de las desigualdades y la violencia de género de las que son objeto a diario, no solo en nuestro país, sino en todo el mundo.

A manera de breve semblanza, es importante señalar que; el 8 de marzo de 1908, quince mil mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. 

El eslogan que eligieron fue “Pan y Rosas”. Esto era, porque el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. El 25 de marzo de 1911, más de cien trabajadoras textiles, mujeres inmigrantes en su mayoría, murieron en el incendio de la fábrica de Triangle Shirtwaist de Nueva York, como consecuencia de las precarias condiciones laborales de las que eran presas.

Según la Organización de Naciones Unidas a nivel mundial, hay 122 mujeres de entre 25 y 34 años viviendo en condiciones de pobreza extrema por cada 100 hombres del mismo rango de edad. Las mujeres tienen hasta 11 puntos porcentuales más de probabilidad de no disponer de alimentos. Quince millones de niñas en edad escolar nunca tendrán la oportunidad de aprender a leer o escribir en la escuela primaria, en comparación con 10 millones de niños. En 18 países, los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen; en 39 países, las hijas y los hijos no tienen los mismos derechos hereditarios y 49 países carecen de leyes que protejan a las mujeres de la violencia en el hogar. El 19% de las mujeres y niñas de entre 15 y 49 años de edad ha experimentado violencia física o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses. A nivel mundial, 750 millones de mujeres y niñas se han casado antes de cumplir los 18  años de edad y al menos 200 millones de mujeres y niñas de 30 países distintos han sufrido mutilación genital femenina. Las mujeres y las niñas son las responsables de recolectar el agua en el 80 % de los hogares que no cuentan con acceso a agua corriente. 

La brecha salarial de género a nivel mundial es del 23 %. La tasa de actividad de las mujeres es del 63 %, mientras que la de los hombres es del 94 %. A nivel mundial, las mujeres representan el 28,8 % de quienes se dedican a la investigación. Solo uno de cada cinco países ha logrado la paridad de género en este ámbito. Hasta un 30 % de la desigualdad salarial se debe a la disparidad dentro del hogar, incluida aquella entre mujeres y hombres. Las mujeres que viven en barrios desfavorecidos padecen numerosas dificultades, entre ellas, la falta de cobertura de necesidades básicas; como el acceso a agua limpia o servicios de saneamiento mejorados. Durante los conflictos, las tasas de homicidio y otros crímenes violentos aumentan de manera significativa. Si bien es más probable que los hombres mueran en el campo de batalla, las mujeres están sujetas a la violencia sexual, el secuestro, la tortura y la necesidad de abandonar sus hogares. En México la participación económica de las mujeres es de 43%, de este total el 56.6% de las mujeres trabajadoras lo hacen en la informalidad, la mitad de las jóvenes mexicanas no tienen acceso a oportunidades, y cada día son asesinadas siete mujeres, el 55% de las adolescentes de entre 15 y 17 años no estudian ni trabajan.

Según el Foro Económico Mundial, aún faltan 170 años para cerrar completamente las brechas de género a nivel mundial. Sin embargo depende de ti, de mí y de los tres niveles de gobierno hacer que las desigualdades de género se erradiquen en menos tiempo; empezando por dejar de pedir favores sexuales a cambio de darles empleo a las mujeres dentro de la administración pública y del sector empresarial, denunciar el acoso sexual callejero y laboral, evitar los centros nocturnos (Table dance), impulsar a las mujeres al crecimiento y desarrollo profesional, no violentar física y emocionalmente a las mujeres, no emitir juicios por su forma de vestir y fotografías en redes sociales (libre desarrollo de la personalidad), promover la igualdad salarial y la equidad laboral, cooperar en los quehaceres de la casa y en la educación de los hijos, y no permitir las burlas constantes por su forma de vestir o expresarse.

“El reto de las sociedades modernas es; erradicar las desigualdades de género para dejar de conmemorar el día internacional de la mujer y sustituirlo por el día internacional de la humanidad”.

•Es Doctor en Derecho por la BUAP, donde se desempeña como Defensor Adjunto en la Defensoría de los Derechos Universitarios y profesor colaborador en la Facultad de Derecho y C.S.

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