Amables lectores, ¡les saludo con el gusto de siempre! Con 3,001 homicidios dolosos, el primer semestre de este año, ha sido el más violento de la historia moderna de México del que se tenga registro, y el Estado de Puebla no escapa a esta ola de violencia. Entre enero y mayo se han registrado 33 mil delitos del fuero común en Puebla y mayo ha sido el mes con la incidencia delictiva más elevada, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

                        La violencia se ha convertido en una constante en todo lo largo y lo ancho del territorio nacional pero ¿qué es la violencia? Según Mario Caponneto, la violencia considerada en sí misma, es solo fuerza, coacción, ejercida o padecida desde afuera y sin ninguna cooperación por parte del que padece. De lo anterior, podemos enunciar algunas prácticas violentas tales como los asesinatos, secuestros, agresiones físicas, linchamientos, robos, que tienen que ver con la expresión de violencia física.

                        Hay estudios que señalan formas de violencia, en los cuales el componente de la fuerza no se encuentra presente tales como: gritos, palabras discriminatorias, así como señales con los dedos, miradas lascivas o escrutadoras, posturas corporales, que tiene como finalidad de infundir temor y que alteran la salud mental de aquellos que son objeto de estas prácticas (violencia psicológica).

                        La violencia en general es un problema de salud pública a la que todos estamos expuestos con mayor facilidad; como lo ocurrido en Texas hace una semana donde perdieron la vida mujeres y hombres,  víctimas de crímenes de odio, las siete personas linchadas en Los Reyes Teolco, en Cohuecan, Puebla, supuestamente por participar en el secuestro de un habitante del Municipio vecino,  los 19 cadáveres esparcidos por distintos puntos de la ciudad de Uruapan Michoacán como ajuste de cuentas entre organizaciones delictivas, los cuerpos humanos seccionados en bolsas negras de basura encontrados a un costado de la autopista Córdoba-Puebla, entre otros. Estos actos de violencia generan incertidumbre entre la población.

                        De acuerdo a Feggy Ostrosky-Solís, la violencia deteriora la calidad de vida de los individuos y es un factor que determina todas las actividades, desde los lugares frecuentados, el tiempo de permanencia en ellos, el tipo de seguridad buscado, cómo es la vestimenta, a qué hora se sale de casa e inclusive dónde y cuándo se trabaja.

                        Hay una percepción generalizada de estar atrapados dentro de una nube espesa de violencia, por lo que, el nuevo gobierno del Estado encabezado por Luis Miguel Barbosa Huerta, deberá enfocar sus esfuerzos para que a través del diseño de políticas integrales se inhiba de manera paulatina la violencia que ha facturado al Estado y al país entero.

 

 

·         Es Doctor en Derecho por la BUAP, donde se desempeña como: Defensor Adjunto en la Defensoría de los Derechos Universitarios y Profesor en la Facultad de Derecho y C.S.

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