Con la llegada del “Internet de las Cosas”, la información que el mundo posee se duplica cada once horas. De aquí que el saber en sí mismo ya no sea tan relevante. Ante este cambio histórico, el sistema educativo occidental debe abandonar el paradigma “del saber” como valor máximo e incorporar lo que la sociedad actual exige: flexibilidad para aprender a aprender, como eje central, sostuvo el Rector Alfonso Esparza Ortiz, al impartir la Cátedra de Honor 2017, de la Facultad de Contaduría Pública de la BUAP.

En el púlpito del Paraninfo de la BUAP, Esparza Ortiz compartió con los presentes cómo la Institución ha hecho frente a los desafíos actuales, definidos por un mundo donde el conocimiento crece de forma acelerada, surgen nuevas disciplinas para responder a los requerimientos sociales y donde, sin embargo, prevalecen la inequidad, pobreza, intolerancia, marginación e injusticia.

En su Cátedra Prima titulada “La Contaduría Pública y la educación multicultural en el mundo moderno”, Alfonso Esparza Ortiz, el primer orador en portar la investidura para tal efecto, enfatizó que el desafío sustancial es lograr que el conocimiento atienda las necesidades del entorno y permita a la población elevar sus niveles de bienestar. Ir más allá de la vinculación para generar acciones corresponsables entre las instituciones y los sectores social, productivo y gubernamental, es el primer paso hacia la búsqueda de oportunidades de desarrollo equitativo, comentó.

En ese sentido, recordó la organización académica de la BUAP, que incluye cinco complejos regionales. Ubicados en diversas zonas del estado, estos campus registran una matrícula de casi 10 mil estudiantes de preparatoria y licenciatura, quienes cursan programas diseñados a partir de las vocaciones productivas de los lugares donde se ubican, a fin de impulsar el desarrollo regional y alentar la permanencia de egresados en sus comunidades de origen.

Asimismo, el Rector de la BUAP consideró al recién inaugurado Ecocampus Universitario Valsequillo como otro de los mecanismos de la BUAP para dar respuesta a los requerimientos del ser humano, que sufre actualmente de migraciones, guerras, epidemias y un gravísimo daño al medio ambiente.

 

Los contadores públicos han acompañado el desarrollo humano y el de las sociedades: Esparza Ortiz

Hoy, la Contaduría Pública se encuentra vinculada a un entorno económico caracterizado por una recesión internacional e incertidumbre financiera. Si bien la esencia de esta profesión es la misma desde su origen, actualmente va mucho más allá: debe crear valor agregado a la información disponible y generar elementos que favorezcan la toma de decisiones, expresó el Rector Alfonso Esparza Ortiz, durante su intervención en la Cátedra Prima que la Facultad de Contaduría Pública de la BUAP instauró en el marco de su 80 aniversario.

Por ello, invitó a los integrantes de la Facultad de Contaduría a asegurar la formación académica conforme a las nuevas características del entorno: “los contadores fueron pioneros de la certificación al igual que de la actualización permanente”.

En ese sentido, apuntó lo que en su momento el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió sobre la incipiente cuarta revolución industrial, descrita por la aplicación del Internet a la industria, la digitalización, las tecnologías de la información y comunicación, los dispositivos inteligentes y las redes que comunican máquinas y adaptan servicios a los clientes en cualquier parte del mundo. De esta cuarta revolución desconocemos las consecuencias, dijo, pero ya vemos la enorme transformación que trae consigo.

Según el BID, este nuevo modelo demandará el desarrollo de habilidades socio-emocionales y no sólo el uso de la tecnología, sino la creación para enfrentar un mercado extremadamente cambiante; “debemos asumir el cambio como la única constante”.

Ello implica para la contaduría un cambio de paradigmas, una mentalidad abierta, multicultural y dispuesta al aprendizaje continuo bajo una actitud proactiva e innovadora: “de la misma manera en que se demanda a las IES desarrollar estrategias y formas de aprendizaje que detonen el progreso colectivo, la Facultad de Contaduría Pública debe estar a la altura de las expectativas y nuevos retos que los cambios globales producen en las empresas y organizaciones”.