Estimados lectores les saludo con el gusto de siempre. El 22 de diciembre de 2015, la asamblea de las naciones unidas proclamo a través de la Resolución A/RES/70/212 el 11 de febrero como día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, con la intención de promover la igualdad de oportunidades entre  mujeres y hombres e impulsar una mayor incorporación de las niñas y las mujeres en el ámbito educativo, con el fin de desarrollar sus capacidades intelectuales para hacer oír sus ideas que promuevan un desarrollo democrático y de paz en el mundo.

                        A pesar de la inequidad que existe entre mujeres y hombres en este siglo XXI, las brechas de desigualdad cada vez se van haciendo más cortas, las mujeres en distintos ámbitos demuestran ser altamente competitivas, destacando por su seriedad y compromiso en las actividades académicas y profesionales que realizan.

                        En 2017 a nivel nacional, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH), 90.6% de las niñas, cuyas edades se ubican entre los 3 y 14 años, asiste a la escuela. En 19 entidades federativas la asistencia escolar femenina está por encima del porcentaje nacional.

                        De acuerdo con los datos de licenciatura universitaria y tecnológica de la ANUIES, para el ciclo escolar 2016/2017, en las áreas de estudio en ciencias naturales, exactas, de la computación, del 100% sólo el 41 por ciento son mujeres, en la Ingeniería, Manufactura y Construcción del 100% sólo el 27.7% son mujeres.

                        Según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en 1984 el Sistema Nacional de Investigadores (SIN) estaba compuesto por 1,143 hombres (81.9 por ciento) y 253 mujeres (18.1 por ciento). La diferencia, que entonces era de poco menos de 64 puntos porcentuales, se ha ido acortando con el paso de los años. Sin embargo, la distancia sigue siendo considerable; tan sólo en 2016 era de aproximadamente 28 puntos porcentuales (15,992 hombres contra 9,080 mujeres).

                        En la actualidad, menos del 30 por ciento de los investigadores en todo el mundo son mujeres. Según datos de la UNESCO disponible en inglés (entre 2014 y 2016), solo alrededor del 30 por ciento de todas las estudiantes escogen estudios superiores dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas (STEM). A nivel mundial, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un tres por ciento; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un cinco por ciento, y en ingeniería, manufactura y construcción, con un ocho por ciento.    

                        La ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo sostenible, por lo que desde cada uno de los espacios en los que incidimos debemos promover la educación de las niñas y las jóvenes, el respeto a las mujeres, no emitiendo juicios por su forma de vestir, por sus expresiones en redes sociales, fomentar la competencia sana entre mujeres y hombres, dar las mismas oportunidades laborales y remuneraciones iguales a trabajos iguales, no tolerar el acoso sexual, ni el hostigamiento laboral, los hombres debemos mirar a las mujeres como seres humanos que se suman para aportar su talento y creatividad en el crecimiento y desarrollo de nuestro país y de todas las naciones del mundo.

 “Velemos porque cada niña, en cualquier parte del mundo, tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños, crecer con arreglo a su potencial y contribuir a un futuro sostenible para todos". —António Guterre, Secretario General de Naciones Unidas.

 

  • Es Doctorante en Derecho por la BUAP, donde se desempeña como Abogado Asesor en la Defensoría de los Derechos Universitarios y profesor colaborador en la Facultad de Derecho y C.S.
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