Por: Gerardo Pérez García
Rafael Z, originario de Cataluña, España, asentado en Puebla desde hace más de 35 años, empresario farmacéutico y concesionario de gasolineras, además de promotor deportivo, que le han dado solvencia económica, presencia social y política, que le permiten tener una residencia en el fraccionamiento de Santa Fe –cuyo costo oscila entre 14 y 16 millones de pesos– en la zona de Angelópolis, de la noche a la mañana se convirtió en el hombre más buscado en Puebla.
Más de seis meses y ni la Fiscalía General de Justicia, ni la Secretaría de Seguridad Ciudadana, daban con el francotirador.
Resultaba un enigma.
Todo un acertijo.
Pero al conocerse su identidad, resulta que llevaba una doble vida.
De día próspero empresario y por la tarde-noche se enfundaba el traje de francotirador.
Así, da paso a la leyenda de empresario a francotirador.
Rafael Zabalza arranca su negocio de distribuidor de material quirúrgico, equipos para quirófanos y medicamentos en el gobierno de Melquíades Morales Flores -1999/2005-
Con florecimiento y expansión en la administración de Mario Marín Torres, donde trabó lazos amistosos con Alfredo Arango García, entonces secretario de Salud, con previo paso en la dirección general del ISSSTEP, quien le dio contratos por 94 millones de pesos para suministro de medicamentos y equipo médico.
Para continuar con éxito empresarial en la gestión del panista Rafael Moreno Valle Rosas, donde amplió su red comercial al Estado de Veracruz al obtener para su empresa Biotecnología CADO un contrato de 26 millones de pesos.
Y buscaba extenderla en el actual periodo de Alejandro Armenta Mier, donde amarró un contrato con la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento del Estado de Puebla –Ceaspue–, cuyo titular era Alberto Jiménez Merino.
VIOLENTO Y PREPOTENTE
Quienes conocen y han tratado a Zabalza Beraza, lo califican de osco, violento e irascible.
Recuerdan que mientras se realizaban construcciones de concesionarias de automóviles en la zona del fraccionamiento Santa Fe… se transformaba, pues gritaba e insultaba a los trabajadores a quienes reclamaba que le afectaba la visibilidad de su casa.
Eran reclamos agresivos y violentos que transformaba al empresario amante del juego de dominó.
Y cuando concluyeron las obras, en muchas ocasiones los vehículos estacionados recibían disparos de postas, ataques que se ejecutaban después de las seis de la tarde.
ATAQUES CON SIMILITUD DESDE HACE 6 AÑOS
Vale asentar la serie de ataques con disparos de arma de fuego en la zona de Angelópolis, donde misteriosamente un trabajador fue asesinado de un balazo en la azotea de las Torres Insignia.
La señora que murió a causa de un balazo en una unidad del transporte público, a la altura del Periférico.
O el del menor de edad que recibió un impacto de bala en el rostro cuando viajaba con su mamá sobre el Periférico Ecológico.
Hechos que hasta hoy no han sido esclarecidos.
Y que al parecer fueron ejecutados por Zabalza, según versiones de sus vecinos.
Todo un caso el del empresario-francotirador.
Digno de un estudio sociópata.
Aunado al arsenal que le fue incautado en su residencia: tres armas corta semiautomáticas, un rifle y una escopeta. Y en otro inmueble de su propiedad –31 poniente en la colonia Anzures–: dos pistolas calibre 22 milímetros, 536 cartuchos del mismo calibre y 23 cartuchos 9 milímetros.
Para cerrar con broche de oro, el español recibió a balazos a los agentes ministeriales.
Habrá que esperar cómo se llevará en los tribunales de justicia el asunto de Rafael Zabalza Beraza.
Sí, el empresario de día y francotirador por la tarde-noche.
Al tiempo.