Por: Gerardo Pérez García
El tema del exgobernador Mario Marín Torres, en prisión desde febrero de 2021 por el caso Lydia Cacho Ribeiro, debe tratarse de manera puntual, con claridad y objetivamente.
Sin filas ni fobias.
Pues está claro que no es un asesino, ni ladrón, tampoco estafador.
Está en el penal del Altiplano, Estado de México, procesado –presuntamente– por violación a los derechos humanos de Lydia Cacho.
Más no ha sido sentenciado.
Punto.
Hasta ahí.
No más, no menos.
Resulta que el martes al mediodía algunos medios locales subieron a redes la información de que Mario Marín había sido liberado.
Que ya estaba en su casa de Xilotzingo.
Que había ganado un amparo.
Y los demonios se soltaron.
Por la tarde, Lydia Cacho aclaró que no era así.
Que Marín continuaba en prisión.
Lo que lleva a la interrogante:
¿Con qué fin se filtró que Marín ya estaba en su casa?
Fue para liberar a los demonios.
Porque hasta el día de hoy no le ha sido dictada una sentencia.
Lleva en la cárcel 5 años con 5 meses.
Amén de contar con 72 años de edad y tener severos problemas de salud.
Por lo que vale la pregunta:
¿Qué peligro representaría si estuviese prisión domiciliaria?
Desde luego que ninguno.
Porque, además, ya contó con esa medida precautoria a finales de 2024 y principios de 2025, pero le fue revocada y tuvo que reingresar al Altiplano.
MAGISTRADA CONCEDIÓ EL AMPARO AL MARÍN
Independiente a lo anterior, el único hecho real, cierto y verídico es la determinación del juzgador federal que tomó la semana pasada.
Veamos.
Yazuri Aracelly Arias, Magistrada Instructora del Tribunal Colegiado de Apelación del 14 Circuito, con sede en Mérida, Yucatán, concedió a Mario Marín la protección de la justicia federal, bajo el argumento que la medida cautelar ya excedió el plazo de dos años que establece la Constitución sin que se haya presentado una justificación reforzada para seguirla aplicando.
Lo que deriva en que la defensa de Lydia Cacho tiene hasta el jueves para impugnar la resolución judicial.
Lo que llevará que el Tribunal Federal determine si la medida cautelar queda firme o es revocada.
Ese es el “quid” del caso Marín-Lydia.
Por lo pronto, Mario Marín continuará bajo custodia en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 del Altiplano.
¿Qué sigue?
¿Lo mejor está por llegar?
Al tiempo