Nuevamente la presidenta Claudia Sheinbaum anunció con bombo y platillo la renovación del acuerdo voluntario con gasolineros para mantener el precio de la gasolina Magna por debajo de 24 pesos por litro, pero hay que detenernos a cuestionarnos seriamente si en verdad esto está significando un ahorro para las familias mexicanas y sus bolsillos.
Consideremos que la mayoría consume este tipo de combustible, pues representa un 83 por ciento del mercado, esto tendría que verse reflejado entonces en el ánimo popular, lo cual no es así; pese a presumir que la gasolina es “baratísima”, los comentarios continúan siendo negativos por parte de la gente, pues afirman que es un lujo cargar gasolina, pero una necesidad tener auto.
Supongamos que una familia encontró un auto de uso que adquirió para ahorrar en sus traslados, pues son cuatro integrantes, dos trabajan percibiendo el salario mínimo y dos estudian; su ingreso mensual sería aproximadamente de 19,164.94 pesos. Si una carga de 20 litros les dura una semana, al mes tendrían que destinar cerca de 2 mil pesos para gasolina, sin contar la mensualidad del carro, los gastos corrientes y cualquier imprevisto que pueda surgir en el mes.
Si bien fijar un precio es favorable, lo cierto es que no es una solución redonda, pues se tendría que negociar una reducción en medida de lo posible e incluso estandarizar los otros combustibles, pues estos son los que utilizan las unidades de carga utilizadas para mover las mercancías, gasto para las empresas que termina por repercutir en el precio final que pagan los consumidores.
Claudia Sheinbaum va con todo para su tercer año de gobierno, pues el Gobierno federal presentó un paquete de once reformas prioritarias en materia de feminicidio, ISR, anticorrupción, doble nacionalidad, IMSS-Bienestar y medio ambiente, pero eso no es todo, pues el área jurídica de la Federación también contempla modificaciones a 19 leyes y la creación de dos nuevas legislaciones dentro del paquete anticorrupción.
De estas destacan un par de temas: la doble nacionalidad, por las recientes polémicas en las que se han visto envueltos los morenistas y que han ocasionado que sus visas sean canceladas. Como era de esperarse, el exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ya rechazó la propuesta, pues él se encuentra en este entendido e incluso vive en La Unión Americana, pues en suelo mexicano tiene señalamientos judiciales.
La otra reforma que llama la atención es la del IMSS-Bienestar, pues una vez más el tan esperado sistema de salud mejor que el de Dinamarca, prometido desde la administración de López Obrador, sufrirá un nuevo cambio que se suma a los tantos otros que ya ha enfrentado, cambios que sólo han afectado tanto a los trabajadores como a los derechohabientes de estos servicios.
El Gobierno de Puebla anunció un proyecto para regularizar el registro vehicular de la entidad, pues aunque Barbosa intentó hacer un reemplacamiento obligatorio, poco o nada pudo hacer, pues los conductores prefirieron sus metales color azul; pero, en miras de poner orden en los registros, la administración armentista lanzó atractivas promociones para cumplir esta meta.
Aunque no es un emplacamiento obligatorio para todos aquellos que tienen placas barbosistas o posteriores, sí lo será para quienes tengan las láminas morenovallistas o anteriores. No se digan sorprendidos cuando comiencen las multas ni acusen un programa recaudatorio, pues seamos realistas: algunas de estas placas incluso ya ni siquiera son legibles, así que a cumplir se ha dicho.
Apenas está tomando forma la semana y comenzando el mes, así que si algo no encontró en esta entrega, tenga por seguro que más adelante estará en El Tintero.