Tal parece que fue ayer, aquel 29 de abril, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó que por lo menos una decena de funcionarios de Sinaloa se encontraban vinculados con el Cártel de Sinaloa, nada nuevo en un país en el que mucho se ha luchado por combatir al narcotráfico que ha infestado hasta la mismísima iglesia.
Lo que ponía al tema en la mira era que entre estos señalados se encontraban nada más y nada menos que el senador de la República Enrique Inzunza, el exsecretario de seguridad de la entidad, Gerardo Mérida, y el propio gobernador de aquel estado, Rubén Rocha Moya, un morenista más, aunque no cualquiera, pues es uno de los más cercanos a AMLO.
Como ya es sabido, el hecho generó una avalancha política entre su solicitud de licencia, una comparecencia que a nadie le consta, la defensa de la mismísima presidenta de México, entre otros exabruptos que se dieron en el camino, pero la novela política no podía quedarse atrás y el pasado viernes nos regaló un cierre de semana digno de Televisa y el señor telenovela.
Pues fue el pasado 21 de agosto cuando Rocha Moya, como todo un rockstar, regresó a recuperar “lo que era suyo”, regresando a retomar la gubernatura como si nada hubiera pasado, el tema cayó como una bomba en Palacio Nacional, pues mientras él debatía que era su derecho regresar a cumplir con su mandato, Sheinbaum llamaba sin mencionar nombres a la sensatez y a guardar la cordura, pues tal parecía que utilizaba la coyuntura de Andy López Beltrán.
A tal nivel escaló que los gobernadores respaldaron a la mandataria en un comunicado conjunto, el partido hizo lo propio y no le quedó de otra al señalado que este domingo volver a solicitar licencia por tiempo indefinido, misma que inmediatamente fue aceptada por el Congreso local, pero qué sabrá de AMLO que siente el respaldo certero de Palenque.
Aunque el tema esta vez fue más allá de unas simples publicaciones en X, dicen los que saben que incluso Claudia Sheinbaum dijo llegar a su límite y reclamarle a López Obrador por hacerla ver como un títere de sus intereses, por lo que incluso se planteó que o la dejaba operar su administración o su renuncia estaba firmada y lista sobre el escritorio.
También afirman que la reaparición de este sujeto, que tan campante estaba vacacionando con cargo al erario público, se debió a que fue el mismo cártel que lo cobijó quien le exigió que saliera a trabajar para lo que lo habían ayudado, pues de lo contrario existía una amenaza velada contra él y su familia, por lo que no tuvo de otra que dar la cara.
Tal pareciera que esta era la crisis que esperaba la presidenta de México para comprender que no le debe nada al habitante de Palenque, pues si bien llegó por un movimiento que él creó, fueron los votos de la gente quienes la pusieron en ese lugar y, si bien ha tenido errores, muchos aciertos los ha logrado al desprenderse de la marca, por lo que es buen momento para tomar las riendas del gobierno para lograr un verdadero cambio.
En cuanto a Moya, si existieron tales amenazas, primero que toda la solidaridad porque nadie merece vivir preso de estos grupos que tanto han lastimado a nuestro país y, segundo, quizá sea una señal para tomar la opción de viajar a Estados Unidos para acogerse a un programa de testigos protegidos, no solo por su bien, sino por el de toda su familia.
Hay que estar pendientes de La Mañanera de este lunes, pues el tema no va a quedar en un simple “Es lo mejor para Sinaloa”, pues si a algunos se les olvidó, los señalamientos contra el jr. siguen vigentes y, si es verdadero el hartazgo desde Palacio Nacional, al habitante de “La Chingada” y su parentela le puede salir más caro el caldo que las albóndigas.
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