La Copa Mundial de Fútbol 2026, que tendrá como una de sus sedes a México junto con Estados Unidos y Canadá, no solo implicará una importante derrama económica, sino también un incremento significativo en los flujos financieros, operaciones en efectivo y transacciones transfronterizas, condiciones que históricamente elevan el riesgo de lavado de dinero.
De acuerdo con Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el lavado de dinero representa entre 2% y 5% del PIB mundial, lo que equivale hasta a 2 billones de dólares anuales. Los eventos deportivos de gran escala son considerados escenarios de riesgo por la concentración acelerada de recursos y el aumento en la velocidad de las transacciones.
Mundial 2026: más dinero, más complejidad operativa
“Los operadores financieros del crimen organizado pueden utilizar estos eventos como mecanismos para integrar, mover y disfrazar fondos criminales y hacerlos parecer lícitos”, advirtió Alondra de la Garza, Socia de Prevención de Lavado de Dinero de Salles Sainz Grant Thornton.
La especialista explicó que eventos como el Mundial de Fútbol 2026 multiplican la velocidad del dinero y la complejidad de las operaciones. “Para las empresas y las autoridades, el reto no es solo cumplir, sino anticipar esquemas de riesgo que suelen aparecer cuando hay urgencia operativa y alta exposición financiera”, señaló.
El aumento en boletaje, patrocinios, derechos de transmisión, turismo, hospitalidad y servicios asociados genera un ecosistema económico dinámico, pero también más vulnerable si no se refuerzan los controles internos y los mecanismos de cumplimiento.
La experiencia internacional: el antecedente del “FIFA Gate”
La experiencia internacional refuerza esta advertencia. Investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos en el caso conocido como FIFA Gate revelaron esquemas de sobornos, fraude y lavado de dinero ligados a derechos comerciales y de transmisión del fútbol internacional.
El caso evidenció cómo la industria deportiva puede ser utilizada para ocultar flujos ilícitos mediante contratos, comisiones y estructuras financieras complejas, aprovechando la dimensión global del negocio del fútbol.
Contexto económico en México: incertidumbre y presión empresarial
En México, el desafío ocurre en un entorno económico más presionado. El International Business Report (IBR) de Grant Thornton señala que:
- 56.2% de las empresas identifica la incertidumbre económica como una preocupación relevante.
- La rentabilidad esperada cayó a 55.1%, lo que puede generar presión interna.
- 40.4% del sector empresarial percibe un alto riesgo en materia de ciberseguridad.
Estos factores pueden debilitar controles internos si no se fortalecen oportunamente, creando un entorno de mayor vulnerabilidad frente a posibles operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Además, el cibercrimen —considerado uno de los delitos de mayor crecimiento a nivel global— podría intensificarse en un escenario donde aumenten exponencialmente los pagos digitales, las plataformas de venta de boletos y las transacciones internacionales vinculadas al Mundial.
Ecosistemas intensivos en efectivo y riesgo transfronterizo
El Mundial 2026 incrementará el volumen y la velocidad de los flujos financieros, generando:
- Mayor opacidad en operaciones con diversas jurisdicciones.
- Presión para ejecutar transacciones con rapidez.
- Ecosistemas intensivos en efectivo, especialmente en turismo y entretenimiento.
- Posibles disparidades regulatorias entre países participantes.
Este contexto eleva la probabilidad de incumplimientos a marcos de compliance si no se implementan controles robustos en sectores clave como deporte, hospitalidad, bienes raíces, servicios financieros y entretenimiento.
Coordinación y prevención: la clave para evitar riesgos reputacionales
Especialistas coinciden en que la coordinación entre autoridades financieras, entidades reguladas y sectores expuestos será determinante para evitar que la derrama económica del Mundial se convierta en un pasivo reputacional o regulatorio para el país.
El reto para México no será únicamente capitalizar el impacto económico del evento deportivo más importante del mundo, sino garantizar que la infraestructura de prevención de lavado de dinero, ciberseguridad y cumplimiento normativo esté preparada para un entorno de alta exposición financiera y transaccional.
En un escenario donde el dinero circulará más rápido que nunca, la prevención y la anticipación serán tan estratégicas como la organización deportiva misma.