Rumor Sin Fronteras | Andy y su efímero sueño de heredar la “corona” que ostentó su papá

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Por: Gerardo Pérez García

El dato es contundente.

Real y cierto.

Y está a la vista del sector social y gubernamental, pero sobre todo del político: Al interior de Morena para Andy hay solidaridad, respaldo y defensa; para Harfuch, silencios, reservas y distancia.

Los morenistas se deshacen en elogios y férreo blindaje para —Andy— Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador, por el hecho de que el gobierno de Estados Unidos le retiró la visa.

Pero, las acciones y resultados del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, parecen pasar prácticamente inadvertidas para los sectores más duros de Morena.

Sobre todo después de haber acudido a la Cumbre contra las Drogas en Argentina, donde el director de la DEA, Terry Cole, calificó a García Harfuch de “socio de confianza y buen amigos de Estados Unidos”.

Antes, el Departamento del Tesoro resumía así su percepción sobre el secretario de Seguridad del gobierno de Sheinbaum:

“Harfuch understands”.

O sea, Harfuch comprende.

Harfuch entiende.

Harfuch eficaz.

Ello ha llevado a un recelo del ala dura morenista hacia el hombre de mayor confianza de la Presidenta de México, que irónicamente es el de mejores resultados y eficacia al frente de la secretaría más vista, dura y, a la vez, más vulnerable, como lo es la de Seguridad Ciudadana.

HARFUCH, 74% OPINIÓN POSITIVA; ANDY 36%

Es así que los dos personajes que ya aparecen en las conversaciones sobre la sucesión presidencial, hoy reciben un trato radicalmente distinto dentro de Morena, señala en su columna de El Universal la periodista Azucena Uresti.

Añade, que “Andy” cuenta con una consideración que difícilmente puede separarse del hecho de que es hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Él mismo ha reconocido que gracias a ello la gente le abre las puertas en su adelantadísima campaña.

Claramente no tiene trayectoria propia, sin embargo los lopezobradoristas se desgarran las vestiduras y ondean la bandera de la soberanía nacional por un permiso migratorio que López Beltrán cree merecer por derecho divino.

Con Harfuch ocurre exactamente lo contrario. El encargado de la seguridad del país es uno de los funcionarios mejor posicionados en distintas mediciones de opinión y su exposición internacional comienza también a crecer.

Pero dentro de Morena el mundo es al revés: para Andy hay solidaridad, defensa y respaldo; para Harfuch, silencios, reservas y distancia.

Incluso, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que originalmente ella no quería que García Harfuch asistiera a la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, celebrada en Argentina.

Sin embargo, dijo que puso el asunto a consideración de su gabinete, donde la mayoría se pronunció por que fuera él quien representara a México en Sudamérica.

Y es que Sheinbaum conoce perfectamente los equilibrios internos de Morena, así como los recelos que provoca cualquier figura que crece demasiado rápido.

Al revelar que no fue ella quien impulsó el viaje de Harfuch y que la decisión surgió del gabinete, marcó distancia respecto de una visita que terminó fortaleciendo considerablemente a su secretario.

Abunda Azucena Uresti:

Rumbo al 2030, el porqué de esas diferencias es obvio… el heredero quiere tomar el lugar que un día ocupó su padre, aunque no lo acompañen ni el talento, ni la inteligencia, ni la simpatía.

Los datos de la encuesta de Enkoll para El País, publicados en mayo, colocaron a Harfuch con un 74% de opiniones positivas y 18% negativas, que le da un saldo de opinión positivo de 56 puntos, que derivó en el secretario mejor evaluado.

En la misma medición, “Andy” tenía 36% de opiniones positivas frente a 47% negativas, lo que le da un saldo de -11 puntos.

Pero lo más revelador es que “Andy” se desbarranca, pues siete meses antes, en octubre de 2025, aún tenía un saldo positivo de tres puntos.

Todo esto antes de que le fuera retirada la visa, concluye la periodista.

De ahí el apunte inicial de este espacio:

Andy y su efímero sueño de heredar la “corona” presidencial que ostentó su papá.

Su máximo sería llegar a la Cámara de Diputados en 2027.

Y quizás obtenga la gubernatura de su natal Tabasco en 2030.

Claro, siempre y cuando el gobierno de Estados Unidos no tenga guardado un misil para la familia López Obrador.

No hay que perder de vista la cita del subsecretario de Estado del gobierno de Estados Unidos, Cristopher Landau, en clara referencia a Andy, pero sin citarlo por su nombre.

“¿Estás disfrutando el espectáculo?”.

“Rellena tus palomitas… Te va a encantar lo que sigue”.

Así o más claro.

Al tiempo.