Por Mi Propio Derecho | El desafío del envejecimiento digno en México

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Por: ​​ Jorge Pinto Tepoxtecatl

A mediados de este año, en México habrá 134.4 millones de habitantes, de los cuales 17.8 millones serán personas adultas mayores, de acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo).

Según la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, en su artículo tercero, fracción I, son personas adultas mayores aquellas que cuenten con sesenta años o más de edad y que se encuentren domiciliadas o en tránsito en el territorio nacional.

Las personas adultas mayores constituyen un sector frecuentemente marginado en México. Su edad suele colocarlas en condiciones de mayor vulnerabilidad; además, en muchos casos, el bajo nivel educativo limita su participación en actividades económicas. Como resultado, muchas terminan desempeñando labores vinculadas al cuidado: atención y educación de los nietos, organización doméstica, cuidado de enfermos o incluso apoyo en actividades comerciales de baja remuneración, es decir, tareas con reducida proyección social y personal. (Finley).

La vejez es una etapa a la que todo ser humano aspira llegar con buena salud, estabilidad económica, acceso a servicios médicos y posibilidades de esparcimiento. Sin embargo, la realidad suele ser distinta. En muchos casos se presentan problemas de salud física o mental, dependencia y pérdida de oportunidades productivas, lo que incrementa la vulnerabilidad. Esta percepción se ha arraigado en el imaginario colectivo, al grado de que algunos investigadores sostienen que “la vejez ya no llega con la edad, sino con la dependencia”.

https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/13/6418/1.pdf

Desde la perspectiva de los derechos humanos, el envejecimiento debe comprenderse reconociendo la existencia de distintas vejeces, con el objetivo de empoderar a este sector de la población.

Las vejeces siguen siendo un sector marginado en México y en muchas partes del mundo. Su estado de salud y su situación económica suelen incrementar su vulnerabilidad. Además, la limitada formación educativa en muchos casos dificulta su permanencia en el mercado laboral, lo que provoca que se les asignen tareas de cuidado que, en ocasiones, pueden convertirse en formas de abuso por parte de familiares o de quienes se hacen cargo de ellos.

El incremento del envejecimiento poblacional, combinado con la desigualdad económica, tiene un importante componente generacional. Asimismo, la aceleración del envejecimiento demográfico, junto con los cambios sociales, estructurales y familiares, puede agravar las desigualdades que enfrentan las personas mayores.

https://www.un.org/es/events/olderpersonsday/

El envejecimiento poblacional en América Latina —y particularmente en México— obliga a los gobiernos actuales y futuros a diseñar políticas públicas integrales. En este contexto cobra relevancia el derecho gerontológico, entendido como el conjunto de normas y enfoques jurídicos que tienen como sujetos a las personas mayores y que buscan atender las múltiples realidades de la vejez.

De igual manera, resulta indispensable invertir recursos económicos para:

• crear infraestructura adecuada para las personas mayores;
• generar actividades ocupacionales y recreativas;
• mejorar y modernizar los servicios de salud;
• garantizar el abastecimiento de medicamentos;
• contar con censos de salud que permitan conocer la situación real de las personas mayores;
• mejorar la atención ante complicaciones derivadas de enfermedades crónicas o terminales.

Asimismo, es necesario generar oportunidades laborales para las personas mayores, ya que muchas de ellas poseen experiencia y conocimientos valiosos que aún pueden aportar a la sociedad.

En este sentido, se deben observar los principios internacionales que reconocen la oportunidad de trabajar o de tener acceso a otras posibilidades de obtener ingresos para las personas mayores.

Las personas de 60 años o más deben tener oportunidades reales para acceder al trabajo o a otras opciones que les permitan contar con un ingreso propio y desempeñarse de forma productiva durante el tiempo que así lo deseen.

Las personas adultas mayores merecen vivir con dignidad y ser tomadas en cuenta. Los años no solo traen consigo el paso del tiempo, sino también experiencia y sabiduría que como sociedad debemos reconocer y aprovechar.

• Es Doctor en Derecho y miembro del (ILO)Instituto Latinoamericano del Ombudsman-Defensorías del Pueblo.
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