Por Mi Propio Derecho | Una sociedad progresista no excluye a ningún ser humano

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Por: ​​ Jorge Pinto Tepoxtecatl

Los sordos, son un sector en condiciones de vulnerabilidad susceptibles de discriminación constante, transgrediendo su dignidad humana, asimismo, los idiomas que emplean al no ser de conocimiento general los excluye de la sociedad.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, ha reconocido a las lenguas de señas como: “idiomas naturales a todos los efectos, estructuralmente distintos de los lenguajes orales, con los que coexisten”.

Las personas sordas, no tienen un síntoma visible de su discapacidad, por lo que nadie lo advierte hasta que les habla, y no saben cómo hacerlo porque casi nadie domina la lengua de señas. Esta incomunicación los aísla y orilla a convivir predominantemente con otros sordos, lo que genera entre ellos una cultura apartada del resto, con su propio idioma y sus propios códigos. Esto los vuelve invisibles en nuestro país, en el que son insertados en el paquete de todas las discapacidades, tanto en atención y trato como en recursos para su educación.

En nuestro país se desconoce el número oficial de personas sordas y oyentes para quienes la Lengua de Señas Mexicana, es la lengua materna, se identifica como la principal expresión o manifestación cultural de la comunidad sorda.

Sumado a lo anterior, de acuerdo con la Federación Mundial de Sordos, existen aproximadamente 70 millones de personas sordas en todo el mundo y más del 80% vive en países en desarrollo y como colectivo utilizan más de 300 diferentes lenguas de señas.

Las lenguas de señas son idiomas naturales a todos los efectos, estructuralmente distintos de las lenguas habladas.

Cada persona sorda es diferente de otra, pero comparte con otro sordo una de las necesidades fundamentales de todo ser humano: la de comunicarse en una lengua accesible para él, la necesidad de comprender y ser comprendido por los que lo rodean.

Existe también un lenguaje de señas internacional que es el que utilizan las personas sordas en reuniones internacionales y, de manera informal, cuando viajan y socializan. Este lenguaje internacional se considera una lengua pidgin, es decir, una lengua mixta creada a partir de una lengua determinada más otros elementos de otra u otras lenguas.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos hasta en nuestra Carta Magna contemplan el derecho de nacer libres e iguales ante la ley, pero por condiciones físicas o psíquicas los seres humanos van adquiriendo condiciones diferentes que requirieren un trato distinto a aquellos que tienen plenitud en sus capacidades. Es necesario empoderar a este sector de la población, permitiéndoles desarrollarse dentro de nuestras sociedades, interesándonos por aprender lenguas de señas con el objetivo de incorporarlos a nuestros núcleos sociales y dejar de segregarlos y sin oportunidades.

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad reconoce y promueve el uso de las lenguas de señas. Establece que tienen el mismo estatus que las lenguas habladas y, obliga a los estados parte a que faciliten el aprendizaje de la lengua de señas y promuevan la identidad lingüística de la comunidad de las personas sordas.

Las personas sordas tienen los mismos derechos que el resto de la población: derecho a la educación, derecho a votar y ser votado, derecho a la salud, derecho a la propiedad, derecho al trabajo, libertad de expresión, de asociación, libertad de tránsito, derecho a la seguridad, etcétera.

Una sociedad progresista no excluye a ningún ser humano, porque cada uno algo tiene que aportar en beneficio de todos.

● Es Doctor en Derecho y miembro del (ILO)Instituto Latinoamericano del Ombudsman-Defensorías del Pueblo.
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