Por: Jorge Pinto Tepoxtecatl
Hoy, 7 de junio, se conmemora en nuestro país el Día de la Libertad de Expresión, una fecha que tiene como propósito reconocer la invaluable labor de quienes ejercen el periodismo. Sin embargo, los hechos ocurridos el pasado 2 de junio, cuando personas armadas ingresaron por la fuerza al domicilio de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora del portal Pulso Informativo del Sureste en el estado de Veracruz, y la privaron de su libertad, nos recuerdan que el ejercicio de la actividad periodística dista mucho de ser una tarea sencilla.
Según la organización Artículo 19, el estado de Veracruz se encuentra entre los más peligrosos para ejercer el periodismo en México durante 2026. Desde 2010 y hasta la fecha, se han documentado nueve casos de periodistas privados de la libertad por motivos relacionados con el ejercicio de su profesión.
El periodismo desempeña una función trascendental en las sociedades democráticas, pues contribuye a equilibrar la relación entre el poder y la ciudadanía al exigir a las autoridades rendición de cuentas y respuestas frente a las demandas sociales. Por ello, quienes ejercen esta profesión deben contar con la certeza de que su derecho a la libertad de expresión se encuentra plenamente protegido por las instituciones encargadas de impartir justicia, de modo que puedan desarrollar su labor con absoluta independencia, libres de presiones, censuras o cualquier otra forma de interferencia que comprometa su noble actividad.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva OC-5/85, sostuvo que el periodismo constituye una manifestación primaria y fundamental de la libertad de expresión y que, por esa razón, no puede concebirse únicamente como la prestación de un servicio al público. Asimismo, en el caso Vélez Restrepo y Familiares vs. Colombia, señaló que: “El periodismo solo puede ejercerse libremente cuando las personas que lo realizan no son víctimas de amenazas, agresiones físicas, psíquicas o morales, ni de otros actos de hostigamiento”.
La libertad de expresión, como derecho humano, posee características esenciales. Es universal, porque corresponde a todas las personas por el simple hecho de ser humanas; inalienable, porque no puede ser suprimida salvo en circunstancias excepcionales y con las debidas garantías procesales; e indivisible e interdependiente, porque el avance de un derecho favorece el desarrollo de los demás. Del mismo modo, la vulneración de un derecho repercute negativamente en el ejercicio de otros. https://www.revistaidh.org/ojs/index.php/ridh/article/view/148/77
La libertad de expresión es un derecho fundamental porque resulta indispensable para la realización plena de la persona, constituye una condición esencial para la vida democrática y es necesaria para el ejercicio de otros derechos, como la libertad de asociación, de pensamiento, de conciencia y de participación en los asuntos públicos.
El marco jurídico internacional que tutela la libertad de expresión está integrado, entre otros instrumentos, por la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, también en su artículo 19; la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, en su artículo 4; la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 13; y la Carta Democrática Interamericana, en su artículo 4. En México, este derecho se encuentra reconocido y protegido por los artículos 6° y 7° de la Constitución.
Los desafíos que enfrenta actualmente la libertad de expresión son múltiples. Entre ellos destacan la discriminación en el acceso y disfrute de este derecho; los mecanismos ilegítimos de control gubernamental; las presiones económicas y comerciales; las agresiones contra periodistas; las restricciones justificadas indebidamente en razones de seguridad nacional; así como los retos derivados del entorno digital, entre ellos la vigilancia en internet y los riesgos para la seguridad personal en línea.
En sentido estricto: los impartidores de justicia y los periodistas comparten objetivos en común: encontrar la verdad, la independencia, transparencia y veracidad, son conceptos que están en el corazón del quehacer del poder judicial y del periodismo. Dra. Silvia Chocarro.
- Es Doctor en Derecho y miembro del (ILO)Instituto Latinoamericano del Ombudsman-Defensorías del Pueblo.
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