Por: Jorge Pinto Tepoxtecatl
La Organización Meteorológica Mundial ha publicado su más reciente informe, denominado Predicciones Climáticas Anuales a Decenales 2026-2035. Sus conclusiones dibujan un escenario claro: la Tierra ha entrado en una década de calor extremo, con récords de temperatura prácticamente asegurados y riesgos climáticos cada vez mayores.
El informe proyecta que:
- La temperatura media global entre 2026 y 2030 se situará entre 1.3 °C y 1.9 °C por encima de los niveles registrados entre 1850 y 1900.
- Existe un 86 % de probabilidad de que se establezca un nuevo récord anual de temperatura, superando el máximo histórico registrado en 2024 (1.55 °C).
- Aunque es muy probable que se supere temporalmente el umbral de 1.5 °C, sigue siendo excepcionalmente improbable —menos del 1 % de probabilidad— que el promedio de cinco años alcance los 2 °C.
Según el informe, el calentamiento no será uniforme. El Ártico continuará calentándose a una velocidad superior a 3.5 veces la media global, con inviernos hasta 2.8 °C más cálidos que el promedio reciente. Esto acelerará la pérdida de hielo marino en los mares de Barents y Bering, con importantes consecuencias para los ecosistemas y las comunidades indígenas.
En cuanto a las precipitaciones, el comportamiento será desigual:
- Más húmedo: Sahel, norte de Europa, Alaska y Siberia durante el periodo mayo-septiembre.
- Más seco: La Amazonía enfrentará condiciones más áridas, incrementando el riesgo de incendios y el estrés hídrico.
- Cambio estacional: El sureste de Europa podría recuperar inviernos más lluviosos después de varios años de sequía.
Ahora bien, los impactos del cambio climático que enfrenta nuestro planeta inciden directamente en el disfrute de diversos derechos humanos reconocidos en instrumentos internacionales, entre ellos el derecho a la salud, el derecho a un medio ambiente sano y el derecho a la vida.
El derecho a la salud se encuentra ampliamente reconocido en numerosos instrumentos internacionales, tales como el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el artículo 11 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; y el artículo 10 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Por su parte, el derecho a un medio ambiente sano implica disfrutar de un entorno limpio y saludable, indispensable para vivir con dignidad. El Protocolo de San Salvador establece, en su artículo 11, que toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano.
Asimismo, el derecho a la vida se encuentra protegido por diversos instrumentos internacionales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos lo consagra en su artículo 3; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 6; la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su artículo 4; y la Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 6.
Este derecho no sólo protege la existencia de las personas, sino que también garantiza el acceso a las condiciones necesarias para una vida digna. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido que este derecho comprende también la obligación de evitar la generación de condiciones que impidan o dificulten al ser humano el acceso a una existencia digna.
De esta manera, la dignidad humana implica bienestar en las diversas esferas de la vida, particularmente en aquellas relacionadas con el goce de la salud, el acceso al agua, a un medio ambiente adecuado, así como a la satisfacción de necesidades alimentarias y de vivienda, todas ellas estrechamente vinculadas entre sí.
http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/folleto-Cambio-Climatico-DH.pdf
Sin embargo, a pesar de las evidencias que demuestran la emergencia ambiental que enfrenta la humanidad, debemos reconocer que tanto usted, que lee esta columna, como quien la escribe, aún carecemos de una verdadera cultura de respeto al medio ambiente. A ello se suma la limitada asignación de recursos destinados a esta materia. Además, aunque existen tratados, convenios, protocolos y otros instrumentos internacionales, si no asumimos nuestra responsabilidad individual y colectiva, las nuevas generaciones no podrán disfrutar de la belleza y riqueza de nuestro planeta.
- Es Doctor en Derecho y miembro del (ILO)Instituto Latinoamericano del Ombudsman-Defensorías del Pueblo.
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